martes, 26 de julio de 2016


horrible, esta muerte lenta. y los hombres y las mujeres mueren juntos, pero el hombre aún tiene una cierta variedad, vigila a su mujer como un perro guardián desde fuera, la vigila en su muerte. y la mujer vigila al hombre desde dentro, a las veraneantes, a su hija y el dinero para los gastos domésticos, que no debe ahogarse en alcohol. y el hombre vigila desde fuera a su mujer, a los veraneantes, a la hija y el dinero para los gastos domésticos, para poder separar algo para empinar el codo, y así se mueren ambos mutuamente. y la hija apenas si puede esperar poder morir también por fin, y los padres ya proveen para la muerte de la hija: sábanas y pañuelos y trapos de cocina y un frigorífico usado. así estará muerta pero por lo menos fresquita.

Jelinek, Elfriede. (2005). Las amantes. Barcelona: El Aleph Editores.

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