viernes, 5 de mayo de 2023

Quentin Blake

Matilda estaba sentada muy tranquila en la segunda fila y no dijo nada. La invadía una extraña sensación de serenidad y confianza y, de repente, se dio cuenta de que no temía a nadie en el mundo.


Dahl, Roald. (1992). Matilda. Santillana: Bogotá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario