Yo le recordaba que su madre, Nina, envejecía en la más absoluta soledad, pero ni a responderme se dignaba. En general, como puedes ver, no me contaba gran cosa. Y te repito que yo prefería no atosigarla con preguntas. No es bueno bucear en las profundidades de la memoria ajena.
Condé, Maryse. (2021). La Deseada. Madrid: Impedimenta
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