Cenaban, se iban y él se quedaba solo, con la conciencia de que su vida estaba envenenada, de que envenenaba la vida de quienes le rodeaban y de que esto, lejos de debilitarse, penetraba más y más en todo su ser.
Tolstoi, León. (2003). La muerte de Iván Ilich. Bogotá: Grupo Editorial Norma
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