jueves, 23 de mayo de 2024


A Damaris la cubrió la tristeza y todo —levantarse de la cama, preparar la comida, masticar los alimentos— le costaba un trabajo enorme. Sentía que la vida era como la caleta y que a ella le había tocado atravesarla caminando con los pies enterrados en el barro y el agua hasta la cintura, sola, completamente sola, en un cuerpo que no le daba hijos y solo servía para romper cosas.
    Casi no salía de la cabaña. Se la pasaba encerrada viendo la televisión desde una colchoneta que ponía en el suelo mientras afuera el mar crecía y se achicaba, la lluvia se derramaba sobre el mundo y la selva, amenazante, la rodeaba sin acompañarla, igual que su marido, que dormía en otro cuarto y no le preguntaba qué le pasaba, su prima, que venía nada más que para criticarla, su mamá, que se había ido para Buenaventura y luego se había muerto, o la perra, a la que había criado solo para que la abandonara.

Quintana, Pilar. (2022). La perra. Bogotá: Penguin Random House

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