Un extraño pensamiento le asaltó: ¿por qué, entre todos los animales, en el largo curso del mundo, sólo los pechos de la hembra humana habían llegado a ser hermosos? ¿No era para gloria de la raza humana que los pechos femeninos hubiesen adquirido semejante belleza?
Kawabata, Yasunari. (1961). La casa de las bellas durmientes. Bogotá: Ediciones Orbis.