jueves, 23 de julio de 2015

Un extraño pensamiento le asaltó: ¿por qué, entre todos los animales, en el largo curso del mundo, sólo los pechos de la hembra humana habían llegado a ser hermosos? ¿No era para gloria de la raza humana que los pechos femeninos hubiesen adquirido semejante belleza?

Kawabata, Yasunari. (1961). La casa de las bellas durmientes. Bogotá: Ediciones Orbis.

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